Hasta ese momento, C. M. San Juan Evangelista se mostró como un rival muy correoso llegando a empatar 2-2 al principio de la segunda parte. Fruto de su pelea y de nuestro bajón físico, (no hay profundidad de banquillo en el equipo) consiguieron maquillar finalmente el marcador en la última jugada, dejándolo en 6-4.
La próxima semana, último partido de la primera fase contra el rival más difícil del grupo, el C. M. Menéndez Pelayo. A ver si la hinchada entona algún cántico para desconcertarles...
Para motivarnos dejo algunas imágenes del último europeo de fútbol-sala en el que ganamos a los italianos.

