Buenas
bajadas y muy buena nieve y sobre todo, un tiempo estupendo. Hay que
destacar al pobre Alejo que sufría unas cuantas caídas que hicieron
que su "culete" estuviera sufriendo bastante.A la hora de cerrar las pistas bajamos a dejar el equipo y a poner rumbo a Torreciudad. A medio camino, Valentín ofreció la idea de parar a comer en Aínsa y don Cristóbal dijo que tenía una plaza Mayor muy bonita. El resultado de la votación fue que todos se negaron excepto David Sánchez, ya que hacía un frío tremendo según su opinión. Valentín decidió parar y Choya empezó a jurar en hebreo y no dejar de quejarse. Los otros maldecían a David Sánchez.
Al llegar, duchita y se dividieron las tareas: Choya y Álvarez a jugar al ordenador y Sánchez a dibujar con buen chico aplicado. A las nueve de la noche, decidimos ir a cenar al pueblo de El Grado. Estábamos todos preparados pero faltaba uno: Jesus Luna. Llamamos a su habitación y nos recibió con la ropa de esquí y su gorro tan característico. Y boom. Según Chuchin, se quedó sopa cuando hablaba con su madre. Cenamos en un restaurante un plato combinado muy rico y a buen precio gracias a los negocios de Tino.
Al día siguiente comenzaron la quejas: el culete de Alejo no podía mas y Chuchin tenía molestias en su pierna. Parada a desayunar y hoy conocimos a las guapas camareras que nos servían el desayuno, a pesar de llevar nuestra propia bollería.
Cabe destacar durante nuestro trayecto a la estación, después del rico desayuno, la parada de la Guardia Civil antes de pasar la frontera y la parada de la Gendarmerie al llegar a la estación, en búsqueda de posibles estupefacientes. Sánchez habló con el guardia francés y todo solucionado.
Llegamos casi una hora antes a esquiar y hoy la nieve estaba fenomenal también. A eso de la una ya nos habíamos recorrido toda la estación y bajamos pistas como Lucifer, una roja con una pala muy bonita. También nos gustó una azulita preciosa a la izquierda de la estación.
A
eso de las dos y media de la tarde, parada obligatoria a descansar
donde nos recibía Alejo, que había dejado la tabla hace un rato.
Álvarez y Sánchez se pidieron un gofre y una crepe, donde Álvarez
se sorprendió mucho de cómo hablaba francés Sánchez. Tras seguir
esquiando por la tarde con algo más de frío, sensación térmica de
-14.5 ºC, volvimos a la “furgo” para poner rumbo a Torreciudad.
Esta vez no se paró a comer en Aínsa, para desilusión de Sánchez,
que quería volver a picar a los demás.Esta vez comimos en El Poblado, con jamón, queso, mejillones…todo muy rico. Decidimos volver a cenar al mismo sitio, ya que nos gustó mucho. Llegamos y antes de ponernos a devorar la comida, vimos como perdía el FC Barcelona 3-2 ante el Osasuna. Al acabar el partido, nos sentamos y la cena consistió en pasta y lomo con patatas. Muy rico.
Volvimos al albergue y Choya y Álvarez se quedaron a ver “Hooligans” en el salón. Todos los demás nos fuimos a dormir.
Tras las quejas de Choya de que todos los días salíamos tardísimo y no aprovechábamos al máximo el esquí, decidimos salir a las siete y media y así podríamos aprovechar más, ya que ese día nos íbamos antes.
Alejo puso fin a su etapa con el snow y devolvió la tabla y
las botas. A
eso de las diez ya estábamos esquiando y todo fue genial. Ese día,
lo aprovechamos muy bien y esquiamos muchísimo. Ese domingo fue el
día de los saltos, donde Choya y Sánchez decidieron hacer el loco y
hacer los saltos grandes. El momentazo fue cuando Álvarez, contra
todo pronóstico, se hizo el salto, aunque el aterrizaje no fue el
esperado. Choya y Sánchez saltaron bastante bien.La segunda vez fue cuando Sánchez se había tirado al suelo junto a Álvarez tras hacer el tonto en los saltos. Sánchez pensaba que Chuchin lo tenía controlado pero no fue así: gran encontronazo de Chuchin y David Sánchez.
A las dos de la tarde fuimos a devolver los equipos y fuimos a El Poblado a ducharnos. A las cuatro de la tarde salimos hacia el Santuario de Torreciudad a hacer una visita y asistir a misa.
Y a partir de ahí, sobre las cinco y cuarto, rumbo a Valladolid. Viaje más duro que la ida porque estábamos muy cansados. Al principio íbamos todos dormidos durante un buen trozo del camino. Sánchez estuvo viendo “2012” hasta que se le acabó la batería y Choya y Álvarez acabaron de vez “Hooligans”. A eso de las once de la noche llegábamos a Valladolid, donde nos recibió Iñigo en la entrada.
Y aquí llegó el final de un viaje estupendo y una convivencia maravillosa.











